

José dice que se llama Juana. Juana tiene alrededor de 40 años y sufre trastornos mentales. Según cuenta José, la encontró vagando en la calle en las cercanías de la ciudad de Córdoba hace ya más de 6 años, desde ese momento jamás se separo de ella. Varias veces intento averiguar el verdadero paradero de Juana, recorrió registros civiles, departamentos de policía y solicito entrevistas con trabajadores sociales, sin encontrar una respuesta favorable. En la actualidad José y Juana ocupan una parcela de tierra sobre las vías por las que alguna vez circulo el tren en las afueras del pueblo de Rio Segundo en la provincia de Córdoba. Allí pasan sus días, en una pequeña casita construida con restos de una antigua calesita, acompañados de sus ocho perros y con la única esperanza de que cada día su Peugeot 504 arranque para poder ir a cartonear y juntar algunas cositas que la gente del pueblo les va juntando. Desde hace algún tiempo su principal objetivo es acceder a un documento de identidad que les permita recibir asistencia medica y ayuda oficial, entre otras cosas, pero lo que consiguen en cada intento es un poco mas de indiferencia y olvido.
Si bien las cifras oficiales afirman que llegarían a medio millón la cantidad de argentinos que no poseen documento de identidad, resulta sumamente imposible de comprender la falta de interés por parte de los organismos oficiales de un pueblo que no llega a los 20000 habitantes y donde uno imagina que con un poco de voluntad y muy poco trabajo podría mejorar la calidad de vida de estas personas que no aspiran a mas que ser reconocidos por su país y así poder acceder a sus derechos mas elementales. (Trabajo en desarrollo) Fotografias: Javier Rasetti
Si bien las cifras oficiales afirman que llegarían a medio millón la cantidad de argentinos que no poseen documento de identidad, resulta sumamente imposible de comprender la falta de interés por parte de los organismos oficiales de un pueblo que no llega a los 20000 habitantes y donde uno imagina que con un poco de voluntad y muy poco trabajo podría mejorar la calidad de vida de estas personas que no aspiran a mas que ser reconocidos por su país y así poder acceder a sus derechos mas elementales. (Trabajo en desarrollo) Fotografias: Javier Rasetti

